Enfrentar el miedo en el amor

Sólo fueron unas noches, pero quedaron muchas huellas. Lo que parecía un encuentro más, se convirtió en una plática sin necesidad de poses, donde a ratos me perdía en tu mirada y tu voz. Las horas pasaban de prisa, pero nosotros teníamos nuestro propio tiempo, y así, sin darnos cuenta, el amanecer nos alcanzó. Escuchamos juntos los sonidos de la ciudad que despierta y vimos los primeros rayos del sol.

Yo no tenía prisa, no era necesaria. Había una calma inusual y en medio de tu curiosidad, nos abrazamos. Decidimos dormir juntos, pero antes nos acariciamos, no sólo la piel, esa la toca cualquiera, nos atrevimos a tocar los secretos que se ignoran, habitando el momento presente sin querer huir, sin preguntarnos cuánto va a durar.

De pronto lo imposible, se volvió posible: poder dormir juntos, sin tener que forzar nada, sin sentir incomodidad, sin preguntar más. Recuerdo que despertamos con una sonrisa en los labios y me sorprendió la forma en la que los caminos se encuentran, se tocan, se influyen.

A lo largo del día aparecieron los primeros mensajes, las ganas de volver a vernos. En la noche salimos a caminar y me tomaste de la mano de una manera tan natural y única que me sorprendió. Para mí era la primera vez después de muchos años, y me gustó disfrutar el roce de tu mano y tu sonrisa llena de esperanza.

Lo elemental se volvía especial. El supermercado de noche parecía el escenario perfecto para escucharnos y recuperar las ganas de soñar, de estar con alguien, de estar contigo. Empezamos a compartir trozos de nuestra vida y anhelos. No había necesidad de fingir y eso aportaba calma. Sabíamos que no siempre pasa, porque nos han enseñado a colocarnos máscaras, donde importa más parecer que ser.

Siguieron los días y los mensajes, los recuerdos, las fotos para extrañarnos menos, el gusto mutuo que aumentaba, las ganas de vernos, las bromas, la risa compartida, las cosas serias, la emoción de ver tu nombre en el teléfono, las ganas de abrazarte y oler tu cuello. Las ganas de volver a dormir juntos.

Le hablaste a tus amigos de mí. Le hablé a mis amigos de ti. Pero ahí quedó todo. La última noche te enseñé mis canciones favoritas y me encantó ver tu reacción, tu ritmo… el que no supimos encontrar.

Llegaron las dudas y empañaron todo. La bola de nieve ya había empezado su camino y pronto se convertiría en una avalancha, donde se interpretan los silencios y terminan por incomodar las posturas que el otro toma. Se rompe la magia. Se dicen cosas por impulso, se esperan otras respuestas y no se acierta en la comunicación. Y el miedo, cuando algo es tan reciente, no se perdona.

Te fuiste sin poder explicar nada más, sin poder abrazarnos, sin poder mirarnos de frente. No había más, ya no quisiste más. Ambos teníamos que protegernos y evitar repetir lo que en el pasado no nos gustó, aunque no tuviera nada ver contigo o conmigo ahora.

Se acabó.

Poco tiempo después entendí que huir y rechazar protegen del verdadero miedo: enamorarse y perder. Y así se va por la vida, encontrando amores cortos y propiciando despedidas, para no salir lastimados, para vivir sin riesgo, amar sin riesgo, sin atreverte a saltar la barda y mirar qué hay del otro lado. Porque no importa el tiempo, ni la duración, hay instantes y personas que te cambian la perspectiva porque te confrontan con el tamaño de las heridas que cargas y las ganas que tienes de hacerlo diferente.

Autor: Luis Miguel Tapia Bernal

Terapeuta en Constelaciones Familiares. Máster en Terapia Breve Estratégica.

 
  • mayo 22, 2017
  • blog

10 Responses to “Enfrentar el miedo en el amor”

  1. Josías E Cortés

    Que difícil es enfrentar el miedo en el amor! Y es que es enfrentar el miedo a nosotros mismos!

    Enfrentarnos con nuestros complejos, añoranzas y todo lo que esperamos de nosotros mismos y sobretodo de los demás!

    Es intersantísimo éste tema, es autoconocimiento es autocrítica, estructura! Me encanta!!!

    Intenso y nos pone a pensar y a sentir!!!

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  2. Ma. Teresa Arauz Lata

    Woow, me deja completamente impactada, realmente es así como vamos por la vida, después de un doloroso engaño y sobre todo por las heridas pasadas de tu único primer amor, que difícil superar eso. En mi vida me he sorprendido buscando el parecido físico se ese amor que además del dolor por el engaño y las mentiras, ya no está en éste mundo, y realmente daryw cuenta duele mucho, me es difícil encontrar lo que deseo para mi y a mi edad. Una persona que no quiera solamente tener sexo, que al menos se interese en saber quien soy y como soy, que yo pueda ver en sus ojos que haya ese interés verdadero y no mentiras.Solo pido sinceridad y honestidad y por supuesto saber que quiere y espera de mi?. Sé que será difícil pero no quiero a alguien a mi ladoy espero no pasarme el resto de mi vida buscándole.

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