El país que venera a las madres

La decadencia de un país se puede medir, entre otras muchas cosas, en la veneración a la madre, la infantilización ante los retos y el desequilibrio y falta de responsabilidad ante la vida. La decadencia, el ir a menos, es el reflejo de ese entorpecimiento en el desarrollo, ese aferrarse al pasado de manera antinatural, porque la vida ya no está ahí y no

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El adiós que no nos pudimos decir

Para I y en memoria de A Te conocí en el tiempo perfecto. No te esperaba, pero me sorprendiste con tu llegada en medio de una fiesta rodeados de pocos amigos y muchos extraños. Éramos los únicos que no entendíamos el ritmo que bailaban los demás, pero nos entendimos con unas miradas y las palabras exactas. Me gustaste. Te gusté. Ahí comenzó la historia.

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La sociedad de los eternos niños

Es difícil poder crecer en un país con tanto apego hacia los padres. Incluso resulta incómodo hablar del tema. Hace un par de años escribí un artículo que se titula Eternos adolescentes. Hubo comentarios de todo tipo. Justificaciones a su realidad. Pero es un tema recurrente, del que es importante hablar, porque muchas veces los hijos terminan haciéndose cargo de los padres cuando no

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A los 33

Hace unos días llegué a los 33. Siempre me ha gustado hacerme caso y estar en contacto con lo que siento y vivo. Me gusta reflexionar, aprender y saber quién soy. Normalmente aprovecho los años nuevos o los cumpleaños, para ir haciendo un sumario del camino recorrido. Es un buen ejercicio, si se hace desde la honestidad, porque puedes ir midiendo la forma en

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Defender la soledad

Nos encontramos una tarde de mayo. El calor flotaba en el aire. Las horas pasaron tan rápido, entre caricias, besos e historias, que no sentimos cuando la lluvia intensa refrescó la ciudad. Lo confieso, me sentí muy cómodo contigo. Tu mirada amable, tu sonrisa, tu abrazo. Esa noche no quería irme. Tu dijiste, te vas porque quieres. Sí, tuve miedo de despertar algo más

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Vender la libertad para pagar las cuentas

Como cada mañana, Mateo se despierta con la pesadez de quien no le gusta lo que hace. Arrastra los pies hasta el baño, se mira al espejo y se reprocha la edad, el exceso de sueño o la hinchazón por la fiesta. Se baña con prisa, sin calma. Se viste en el orden acostumbrado y desayuna cereal con leche. La misma rutina. Sale a

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Los disfraces de la soledad

A Ernesto le llevó años construir una coraza que a simple vista reflejara seguridad. Era casi perfecta, parecía genuina. Pero si llegabas un poco más profundo, podías mirar las grietas que delataban los miedos que trataba de esconder. El dolor, los rechazos, las rupturas del corazón, los sacrificios, las cosas que no pudo lograr, estaban ahí, ocultas, ignoradas, más no superadas. Iba como muchos,

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La degeneración generacional

Siempre he pensado el porqué del comportamiento de los ancianos, aquella generación nacida en torno al primer tercio del siglo XX. Suelen ser personas cercanas que mientras tengan relativa salud y compañía se considerarán felices. He observado que el concepto de felicidad que tienen ellos es completamente distinto al nuestro. Hasta los años 60 las personas únicamente compraban productos que satisfacían necesidades básicas y

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Dejar de vivir con el corazón roto

Cuando has aprendido a vivir a medias, terminar una relación es la herida más grande. Y es que cuesta tanto atreverte a amar, que cuando por fin crees que lo haces, vuelves tu mundo a esa persona, y al final, cuando se va, te quedas sin nada. Pero sólo es la confirmación de lo que ya sabías, porque amar a medias, es el camino

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Lo imposible se puede volver posible

Lo imposible La diferencia estuvo desde siempre. No la cree, ni la pedí. Nací con ella. Para mí no era un problema. No existían las etiquetas, ni los prejuicios. El problema llegó cuando los demás no la vieron normal. Los adultos comenzaron a señalar lo que les habían enseñado que no estaba bien. Siempre es así, los prejuicios se inventan y se enseñan, no

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