No pude amarte como esperabas

Gracias A.B. por permitirme escribir tu historia

No pude amarte como esperabas. Lo sé. No voy a disculparme, sería absurdo. El amor no se puede obligar. Quizá te tuve otro tipo de amor, porque creo que es lo único que mueve a la vida y lo único que le da sentido. No hablo de ese amor de discurso, de novela, sino el amor como esencia, que nos hacer ser, movernos, decidir, pero que a veces lo tapamos con todo lo no hemos resuelto, con las cuentas pendientes de nuestro pasado.

Cuando nos conocimos estaba demasiado herida. El hombre que amaba me había partido el corazón y fue un dolor tan grande que hice lo que muchos: reducir los niveles de intensidad, bajar mis expectativas y conformarme para que duela menos. Decidí internamente no entregar tanto, por si se van, no destruyan demasiado, y si yo soy la que debe irse, lo pueda hacer sin ataduras.

Todos estos intentos de protección funcionan, pero sólo por un tiempo, porque después te das cuenta que lo puedes ir extendiendo a toda tu vida y comienzas a conformarte con poco, por miedo a perder lo que tanto has anhelado y termina siendo una fórmula que duele dos veces: por no conseguirlo y por anticipar la pérdida.

Pero también me ha dolido lastimarte. He vivido años de mucha culpa, de esa que incomoda profundamente y la esquivas, la escondes. De esa que te lleva a culpar al otro, para sentirte menos mal, para distraerte. Mi enojo contigo tapaba mi culpa. Te reclamaba todo, tu forma de hablar, tu forma de pensar, tu familia, tus gustos, tus metas. Constantemente evitaba conmoverme, pero tu nobleza siempre me ganaba, tu forma de mirarme, de apoyar mis decisiones, de respetar mis gustos, mis intereses, mis ganas de vivir. Con el tiempo, terminé por reconocer que me dolía tener el corazón cerrado para ti.

No lo voy a negar, fuiste mi boleto de salida de la casa de mis padres y el compañero perfecto para emprender el viaje que sola no me atrevía. Los dos queríamos huir y vivimos meses maravillosos. Después todo cambió. Yo no te amaba lo suficiente y tu necesitabas ser amado. Ninguno de los dos tenía resuelto su pasado y las heridas comenzaron a brotar y terminaron por oler mal y hacer que todo terminara.

Pero algo hicimos bien. Te elegí como el padre de nuestro hijo y no me equivoqué. A tu forma haces todo lo que está en tus manos para que él esté bien: lo cuidas, lo proteges, y él te adora. Y para mí está bien.

Recuerdo que años después de nuestra separación, me dijiste que aún me guardabas mucho rencor. Me dolió demasiado. Lloré delante de ti. No pude contenerme. Te conmoviste y te retractaste. Como si con sólo decirlo hubiera disminuido tu rabia. Pero supe que tenías derecho a estar molesto, a sentirte incluso usado.

No estoy justificando nada. Errores y arranques los tenemos todos. Pero de nada sirve escribir y vaciarse si voy a seguir culpándote de todo, cuando lo que ha hecho falta es respetarte y asumir de lo que soy responsable. Estoy cansada de vivir inspeccionando tus faltas, estoy cansada de no dejar entrar a nadie en mi corazón por dolor. Estoy cansada de huir de lo que siento. Estoy cansada de amar a medias. Y de eso tú no eres responsable. De hecho, nadie lo es. Me toca trabajar en lo que siento, lo que soy, lo que deseo ser. Nadie puede hacerlo por nosotros, por más amor que nos tengan, por más paciencia.

Yo no te puedo salvar. Ni tu a mí. Pero sí puedo comenzar por verte con dignidad y reconocer que me has enseñado mucho sobre el amor. Quiero agradecerte por respetar mi libertad, mi integridad, mis decisiones, mi crecimiento. Quizá no te amé como esperabas, pero te amé de otra forma que nos une, que nos dio mucho y de la que ahora saco el respeto para ver más allá de los reclamos, de lo que ya fue.

Nuestros caminos se cruzaron y no fue un error.

 

Autor: Luis Miguel Tapia Bernal

Terapeuta en Constelaciones Familiares. Máster en Terapia Breve Estratégica.

 

2 Responses to “No pude amarte como esperabas”

  1. Gatinho

    En ambos casos duele, pero creo que lo peor es cuando las personas no hacen conciencia de que estan huyendo de amar plenamente, y pasan de una relación a otra sin trabajar su historia y sólo dando miserias a los seres que los acogen con toda bondad y amor. Es@s vampir@s energéticos y de amor son taaaaan comunes…

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    • Luis Miguel Tapia Bernal

      Es fácil caer en la tentación de juzgar las historias, aunque siempre hay que recordar que la responsabilidad es compartida, uno por hacer y el otro por permitir. ¿Qué lleva a una persona estar con los “vampiros energéticos”? ¿Cuánto valor hay que tener para trabajar las historias personales y sanar y reconocer las heridas y los errores?

      Todo enseña sabiéndolo mirar.

      Gracias por leer el artículo y comentar.

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