Kieslowski, el director de la ética y estética

INTRODUCCIÓN

El año pasado tuve la oportunidad de ganar una beca para tomar el curso 20 años sin Kieslowski en la Cineteca Nacional de la Ciudad de México. Llegó en el momento oportuno y lo agradecí profundamente. Un día entro en Facebook y veo que publican cinco preguntas demasiado específicas sobre el director y quien las respondiera correctamente ganaría la beca. No las sabía, pero las investigué. De Kieslowski lo único que supe era que  dirigió la Trilogía de Trois Couleurs : Bleu, Blanc, Rouge, que jamás había visto pero llevaba años encontrándomela en librerías y tiendas de discos. Como pude respondí, y cuando mandé mi respuesta ya había una decena. Dudé en ganarla. Pasado un rato la Cineteca anuncia que soy uno de los ganadores. Había varias preguntas tramposas que al no ser cercano al tema pude no irme por la respuesta fácil y pensar un poco más las respuestas que resultaron todas correctas. Así comenzó un viaje profundo y maravilloso de la mano de uno de los maestros –en el más amplio sentido de la palabra— que he tenido la oportunidad de conocer: Joaquín Rubio Salazar, que con su sensibilidad, sabiduría y apertura, cada viernes nos llevaba de la mano de Kieslowski a una nueva apreciación del cine, más allá de lo sólo técnico, llegando a ese lado humanista a veces tan olvidado. Quedé fascinado, la vida cambió. A ese curso le siguió otro sobre El Decálogo, y de ahí otros más de otros temas y directores.

Por eso para mí es un honor abrir este espacio de los jueves de cine con un artículo escrito por mi maestro Joaquín y justamente hablando de este director que fue un visionario, un poeta, un artista, que nos recordaba el compromiso de vivir, de recuperar y repensar los valores, de seguir, de sobreponernos, más allá de fórmulas ya hechas y vistas hasta el cansancio, supo crear su propio lenguaje, su propia estructura y su propio equipo.

Los dejo con este artículo, y será un gusto que nos acompañen cada jueves a ver un lado más del cine, desde lo que mueve, aporta y da. Bienvenidos a este espacio y gracias al padrino: Joaquín Rubio Salazar

Luis Miguel Tapia Bernal

20 AÑOS SIN KIESLOWSKI, EL DIRECTOR DE LA ÉTICA Y ESTÉTICA

 

El 13 de marzo de 1996, moría el realizador polaco Krzysztof Kieslowski, con tan sólo 54 años, desapareciendo uno de los grandes directores humanistas  del cine, dejando un espacio que había sido cubierto anteriormente por cineastas de la talla como Chaplin, Vittorio de Sica, Fellini, Tarkovski, legando a la cinematografía una visión contemporánea del humanismo.

Realizador de corte intimista, individualista y abierto, Kieslowski vive los procesos históricos de una Polonia difícil: nace en 1941 en el ojo del huracán, en la ciudad de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial; en la postguerra vivió bajo una dictadura militar comunista pro-soviética, viendo el surgimiento de dos líderes polacos que cambiarían la perspectiva histórica mundial : el líder sindical Lech Walesa y el Papa Juan Pablo II.

Vivenció la caída del Muro de Berlin, el nacimiento de la Unión Europea y el de ingreso de una Polonia libre tanto a la UE  como a la OTAN, dando marcha atrás al famoso Pacto de Varsovia de los países europeos orientales satelitales de la extinta URSS… viviendo grandes cambios vertiginosos. ¿Cómo se puede sobrevivir a todo esto?

Su filmografía está relacionada con la transformación de la historia de su país, cuestionando cada cambio  político y social del sistema y buscando en su realidad, su origen, rescatando así su identidad a través de las diferentes etapas de su cine pero convergiendo todas ellas con una respuesta en común: ante las fracturas y fragilidad  de un mundo externo, sólo queda los valores éticos y estéticos, un esquema muy clásico de la sociedad y el arte griego.

El trabajo de Kieslowski irrumpe los paradigmas clásicos del cine donde los personajes tienen que ser “buenos” o “malos”  y nos lleva a una libertad donde el espectador tiene que ir al conflicto moral (bien/mal) para llegar a una dimensión “correcto/incorrecto”, lo podemos ver en películas donde el proceso creativo o donde el arte juega un papel confrontativo como entre  Amateur (1979) o en Personal (1975) o en la muestra de una Polonia fracturada por una dictadura y la política en Sin salida (1986) cuestiona la dimensión de la muerte y el amor.

La filmografía de Krzysztof Kieslowski da un giro con la colaboración de su guionista, Krzysztof Piesewics cuando deciden hacer una relectura de Decálogo (1988/89), donde los valores religiosos los aterrizan en un mundo contemporáneo, en la cotidianidad de una Varsovia moderna, entre tejiendo 10 historias, cada una representando cada uno de los Mandamientos pero dándoles una lectura filosofía – religiosa (desde un ámbito teológico) en una cooproducción para la televisión.

Debido al éxito de  esta serie, es invitado a Francia a filmar La doble vida de Verónica (1991) hablando de los paralelismos, del destino y del azar, proponiéndole posteriormente la productora realizar una Trilogía basada en los colores de la bandera francesa (Azul, Blanco y Rojo)(1993/94) pero apoyado en los ideales de La Ilustración, dándole Kieslowski un giro, en lugar de político, decidió abordar estos tópicos (Libertad, Igualdad y Fraternidad) desde la interpretación que juegan en el amor.

Por problemas de salud decide retirarse en ’94 pero elabora junto con su guionista, los guiones realizados para La Divina Comedia, los cuales, serían filmados por tres directores apoyados en los conceptos de Kieslowski pero cada uno desde su perspectiva, en una visión actual, culminando así, una filmografía propia y única en donde un mundo se diluye entre el materialismo, los medios de comunicación, la corrupción, estafas y mentiras pero Los Krzysztofs (Kieslowski y Piesewics ) nos enseñan que en esos momentos de caos, oscuridad y desorden, hay que apostar a los valores humanos y es cuando se puede recuperar la mirada perdida del hombre.

En marzo de 1996, Kieslowski entra al quirófano para una operación pero a sus 54 años, ya no resiste, y la fatiga, el cansancio, el tabaco, hacen que muera en una operación a corazón abierto… ¿hay otra forma de morir para un director que siempre creyó en las grandes bondades y virtudes del hombre?

 

Autor: Joaquín Rubio Salazar

Profesor de apreciación del arte, sociología, psicología en distintas universidades. Lic. en Filosofía por la UNAM. Especialista en Estética del Cine en el Instituto de Cultura Superior (ICS). Diplomado en Artes y Humanidades en la Universidad de Surrey, Inglaterra.

 

2 Responses to “Kieslowski, el director de la ética y estética”

  1. Un apasionado, ilustrado y dinámico maestro como Joaquín, es el luchador constante para reproducir la grandeza del Maestro polaco. Un agasajo el haber participado en el ciclo que nos proporcionó a nuestro grupo de cinéfilos que nos reunimos periódicamente por más de 14 años. Saludos mi querido profesor!

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  2. Leonor Mercado

    Excelente, gracias por compartir, vi algunas películas de decálogo, siempre es importante saber algo más sobre los directores.

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